La principal diferencia entre un micrófono dinámico y un condensador es la sensibilidad. Los condensadores capturan más detalle: el aire alrededor de la voz, matices sutiles, respuesta de frecuencia completa. También capturan más ruido de fondo: el ventilador de la computadora, el tráfico de la calle, la reverberación de la sala.
Los micrófonos dinámicos son menos sensibles. Su patrón cardioide se enfoca en lo que está directamente frente a ellos y rechaza el sonido ambiente. En un espacio sin tratamiento acústicó —la mayoría de las habitaciones— un micrófono dinámico entrega una grabación más utilizable con menos edición.
La recomendación práctica: empieza con un micrófono dinámico. Si tu sala tiene tratamiento acústicó (paneles, trampas de graves, alfombras), un condensador puede dar más detalle y un sonido más abierto. Si no, el micrófono dinámico te ahorrará dolores de cabeza en la postproducción. Para un análisis completo de tipos de micrófonos, consulta nuestra guía del mejor micrófono.


